Las calles de mi pueblo

      Triste, taciturno y melancólico camino por las calles de mi pueblo, el que antaño fue tranquilo donde aire puro se respiraba en su ambiente provinciano, de calles empedradas y casonas coloniales que inquieto recorrí en mi ya lejana infancia.

      Caminar por la calle Zaragoza viendo el enorme caserón de lo que antes fue el "Diligencias", gran hotel que llegó a hospedar a muchos viajeros que hacia el norte iban, hotel que hoy, sin perder tal giro luce restaurado, dando paso al llamado "Catedral".

      La calle Hidalgo, Antigua Juan Violante, y que anteriormente formaba parte de la huerta del convento de San José, de entre sus muchas residencias que aún existen, válgame decir las construidas en serie pues en su exterior e interior eran similares, cuyos dueños entre otros fueron los Berni así como la familia Dorantes.

      Cabe mencionar que en esta calle estaban las escuelas uno y dos, para niños y niñas respectivamente y que con motivo de celebrarse el centenario de nuestra gloriosa independencia, tuvo a bien construirlas el gobierno de ese entonces.

      Recordamos así mismo el primer sitio de autos que existió en Tula, precisamente en esta calle, hoy esquina con Zaragoza (antes esta ultima aquí era cerrada), sitio fundado en el ya lejano año de 1938 por Don Antonio Zea San Román, prolífico hombre de trabajo, y de esa fundación los documentos hablan, aquí mismo estaba una bomba de gasolina, donde se abastecían los vehículos, y que era propiedad del comerciante Don Pedro Álvarez.

      De entre otros, mil sucesos aqui ocurrieron y uno de ellos las camaras han captado fotos que hoy son historia ya que esta es la calle que más ha cambiado su fisonomía desde que fue abierta allá por el siglo XIX y precisamente por el entonces párroco Don Juan violante.

      A principios del siglo XX existió una serie de arbotantes al centro de la calle, con farolas que por las noches alumbraban su penumbra día tras día.

      Quienes hemos reconocido la historia de nuestra querida Tula no olvidamos que hace cien años, ya para 1910 a la orilla de las banquetas, las autoridades ornamentaron esta calle con pedestales sobre los cuales, igual de diversas formas, había figuras prehispánicas, entre otras la cabeza de una serpiente emplumada, Quetzalcóatl, de esta figura se ignora el paradero, el pedestal se conserva en el interior del claustro del ex convento de San José, es un enorme cilindro de piedra de recinto, rescatado de...

      Todo esto y más fue testigo de la historia de esta calle de Hidalgo, de esta calle de mi pueblo.

HASTA LA PRÓXIMA. Paz y Bien.

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