Arqueología Urbana: El Cielito lugar de palacios y jardines.

El Cielito fue motivo de investigaciones en el año de 1941, durante la segunda temporada de exploraciones del Proyecto Tula, dirigido por el arqueólogo Jorge R. Acosta, y con el apoyo técnico por el arqueólogo Hugo Moedano. El interés de hacer investigación en el área se debió a la noticias, de que en el casco de la hacienda llamada el Cielito y en sus alrededores, se encontraban múltiples vestigios arqueológicos de máximo valor, ya que entre estos se reportaban lápidas esculpidas con motivos de felinos (Ocelotl).

El arqueólogo Hugo Moedano, excavo en la cima, actualmente en el entronque de la Avenida Cielito y calle Vía Láctea; ahi descubirio un palacio que fue motivo de tesis profesional de arqueología. La expliracion que realizo fue por medio de una serie de trincheras con las que se liberó un montículo, para proseguir después por medio de calas siguiendo el arranque de los muros a nivel del piso de estuco de los patios, pasillos y aposentos; determinadas dos líneas paralelas o en ángulo, se procedió a vaciar el escombro intermedio. Y una vez determinado todo el sistema de cuartos y pasillos, se procedió a hacer la exploración interior del edificio por medio de pozos estratigráficos en algunos de los aposentos; mediante este sistema se pudieron determinar etapas constructivas y temporalidad de las estructuras del edificio.

Los resultados obtenidos de las excavaciones, permitieron proponer que el edificio en su última época de habitación, tuvo un sistema de quince cuartos comunicados entre sí por una serie de pasillos situados a diferentes niveles. Trece de los cuartos se encontraron en bastante buen estado de conservación. Se reporta que los detalles arquitectónicos sobresalientes en esta estructura son que no todos los patios se encuentran situados al mismo nivel; los desniveles se salvan por medio de pequeños sistemas de escalinatas; los aposentos se abigarran en un complicado sistema y se comunican entre sí por medio de angostos pasillos. Algunas de las paredes hasta determinada altura (variable), arrancan en talud para después seguir en plano vertical. Los claros de acceso en las habitaciones, muestran en las jambas sistemas de esquinas remetidas y lugares de empotre para el madero giratorio que servía de gran bisagra a las puertas. No existen ofrendas en los ejes de las escalinatas. Pisos y muros fueron estucados en repetidas ocasiones. Las esquinas en los aposentos y en las escaleras son de piedra dura, están perfectamente asentadas y no hay necesidad de mortero intermedio. Los sistemas de construcción son también aquí de dos maneras; con las consabidas piedrecillas calizas amarradas con lodo y estucadas y con revestimiento de losas de cantera caliza bastante bien cortadas. Se propuso que el edificio, tuvo tres etapas constructivas: una de la más antigua de época Tolteca; después se reocupo durante la fase “Azteca” II, III y IV; y la másreciente en donde la cerámica azteca se encuentra asociada a cerámica colonial.

El Cielito, desde la perspectiva del etnohistoriador Wigberto Jiménez Moreno, es identificado como perteneciente a los terrenos de Don Pedro Moctezuma que le fueron orecidos por Hernán Cortes cuando fue denominado encomendero  en la ciudad Colonial de Tula. La propuesta de Hugo Moedano es que el área de “El Cielito”, ya estaba ocupado desde tiempo más antiguos por los grupos de filiación nahual, tal y como se demuestra por la presencia de cerámica de fase azteca III y IV. Por otra parte, se habla en los textos etnohistóricos de la existencia de veinte palacios a los alrededores del recinto ceremonial de Tula Grande, donde probablemente el área excavada corresponde con uno de estos para época tolteca que antecede la ocupación del Postclásico Tardío. Desde la perspectiva de estos hallazgos, Hugo Moedano, concluye que probablemente pudo ser así, ya que lo demuestran las evidencias hechas por campesinos en los alrededores del casco de la hacienda El Cielito.

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