EN BUSQUEDA DE LA CUEVA DEL DIABLO MORADA DE QUETZALCOATL. EL XICUCO

La leyenda se ha definido como una narración de hechos naturales, sobrenaturales o mezclados, que se transmiten a través del tiempo por generaciones; sea esta de forma oral o escrita. Lo interesante de la leyenda es que puede haber un suceso verídico donde se transforma en algo impreciso y fantasioso.

 En la región de Tula- Tepeji, hay muchas leyendas como el origen del nombre del cerro el Tesoro, lugar donde se descubrieron importantes ruinas que eran la ciudad de Tula Xicocotiltan, el asiento de Ce Acatl Topiltizin Quetzalcoatl. Una leyenda alterna a este personaje es el que se cuenta sobre su recorridos que hacia al cerro Xicuco, el cual accedía hasta la cima donde ingresaba a una cueva, desapareciendo, para después surgir de nuevo por otro acceso.

 

 

La cueva se volvió una leyenda, que actualmente existe y que se ha transformado como la morada del diablo. Donde este personaje emerge de las profundidades cada luna llena. Esta tradición oral viene desde el siglo XVI, donde no se ha tomado en consideración cual es la importancia del cerro Xicuco, dentro de la historia tolteca y después hasta la época colonial. 

 

 

Podemos decir que hay una narración histórica que tiene un espacio y tiempo específico relacionado con la existencia de un personaje que fue considerado la máxima expresión de sabiduría y bondad para sus tiempos. Nadie niega su existencia, lo que hace el relato verosímil. Lo sobre natural, es su descenso al inframundo y como este emerge como un dador de vida y alimentos; para después, se cambie el personaje por una entidad maligna que representa la maldad y el pecado, situación que todavía prevalece en nuestros días. La propuesta de este trabajo es poder dar a conocer cuál es este proceso de transmisión a través de la tradición oral, las leyendas de la cueva de Quetzalcoatl y después del diablo, tratando de separarlas para poder observar que elementos de  suprimieron, añadieron o modificaron.

 

 

La variante final que se ha construido, es donde grupos de la mexicanidad ven el Xicuco como un lugar sagrado dentro del paisaje, donde se rinden ceremonias cada 21 de marzo, agradeciendo por la llega del agua y buenas cosechas en los siguientes meses que vienen. En cuanto a la cueva, se respeta por ser la morada del diablo. 

 

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