Los hñahñus del Valle del Mezquital

HISTORIA

 
Los hñahñus del Valle del Mezquital han sobrevivido en el agreste semidesierto que aún habitan; soportaron el dominio de los mexicas, luego resistieron siglos de dominación española y participaron  en la lucha por la independencia de México, así como en la Revolución de 1910. Por si fuera poco resistieron el embate de la política del desarrollo estabilizador impulsada por el Instituto Nacional Indigenista (INI) a mediados y fines del siglo XX, instancia que no pudo acabar con su lengua.

 

Los otomíes fueron los únicos habitantes del área de Huauchinango, que opusieron resistencia armada a la conquista española capitaneada por Cortés, lo que les valió que la mayoría de los guerreros fueran pasados por la horca y algunos vendidos.

A pesar de las difíciles condiciones naturales en que ha vivido el pueblo hñahñu ha sabido adaptarse a su medio. Esto ha sido posible, entre otras cosas, a su conocimiento para aprovechar la flora y la fauna de la zona, además de los productos introducidos. Otro elemento fundamental que ha permitido que esta cultura perdure hasta nuestros días es la conservación de su lengua natal. El hñahñu.
 

ORIGEN LINGUISTICO

Los nahuas nos llamaron “otomitl” porque decían que los ñahñu eran personas peleoneras, que eran malos y groseros. Los nahuas decían “otomitl” a una variedad de abejas, que son insectos mieleros. Los españoles continuaron llamandolos de la misma forma solo que de bravo y salvaje; el termino se transformo en signo de desprecio y sinónimo de tonto, torpe y peleonero. Es decir, desde el siglo XVI el término otomí ha sido asociado con algunos estereotipos despectivos. Ahora sabemos que los otomíes, junto con los pames, mazahuas, matlatzincas y los chichimecas-jonaz, integran la familia lingüística otomiana que a su vez forma parte del mencionado tronco otomangue del centro de México.
 En la actualidad no hay un gentilicio aceptado por todos los grupos otomíes de México. Por ejemplo los del Valle de Toluca se llaman así mismos ñätho, los del sur de Querétaro ñañho, los del Valle del Mezquital hñahñu y yühú; aunque cuando hablan en español usan la palabra “otomí” para autodesignarse. Sin embargo, los profesores otomíes del Valle del Mezquital han querido generalizar su gentilicio para todos los grupos otomíes, por lo que al menos en los pueblos de nuestra región hñahñu, es utilizado por los maestros bilingües, pero no por los hablantes quienes prefieren utilizar el término yühú. La palabra hñahñu se forma de ñä que significa hablar y de hñü que viene de xiñu que quiere decir nariz, entonces hñähñü puede entenderse como los que hablan utilizando más palabras con sonidos que se emiten con la nariz, es decir, una lengua nasalizada.


El idioma otomí, es uno de los más complejos de México. Es un idioma tonal. Cuando se habla esta lengua, el cambio de tono en una palabra puede cambiar su significado. Por otra parte a diferencia del español que sólo tiene 5 vocales, el otomí tiene 13 vocales. Esta complejidad ha vuelto un poco difícil su escritura, pues no hay grafías para representar las vocales que no están en español. Por lo que en el alfabeto otomí se ha preferido subrayar, o marcar con otros diacríticos las vocales cuando no son iguales que en español; por ejemplo las diéresis en una vocal (dos puntitos), indican que la vocal es nasal o nasalizada. A parte de lo complejo de su escritura, la gramática es muy diferente, por ejemplo en el yühú existe el subfijo –be que indica el pronombre dual exclusivo, elemento gramatical que no existe en español.

 

LA EMIGRACION

Los altos índices de emigración, mayoritariamente masculina, inciden directamente en las estructuras familiares, sociales, culturales y rituales de estas comunidades. Es así como podemos encontrar comunidades como el Alberto, donde se encuentra la cooperativa de mujeres, Ya munts’i b’ehña (Mujeres reunidas), cuyos maridos han emigrado a Estados Unidos, pasando por la adaptación del régimen de usos y costumbres o el olvido su lengua –el hñähñü- que actualmente se encuentra en una situación crítica de peligro de extinción.
 
 Entre los hechos que nos hablan de la fortaleza de su cultura cabe comentar que cuando un habitante del Valle del Mezquital emigra a Estados Unidos y no habla el hñahñu, allá lo aprende y regresa hablándolo. Resalta igualmente que casi todos los migrantes hñahñus regresan cada año a la fiesta de su pueblo; si no lo hacen desde allá forman clubes y patrocinan parte de los gastos de las fiestas, como es el caso del Festival de Huapango, que se celebra en la comunidad de Orizabita, Ixmiquilpan. Este evento, que se realiza el quinto viernes de cuaresma desde hace unos diez años.  

ACTIVIDAD ECONOMICA

Lo que ha detonado una actividad económica muy fuerte en el Valle del Mezquital es el turismo. Muchas familias han optado por el ecoturismo, aprovechando de forma sustentable los recursos naturales, como una alternativa  para no emigrar a la capital del país o a Estados Unidos. En algunas comunidades del Municipio de Progreso y Mixquiahuala se puede ir a una casa tipica de maguey para comer animales criados para ser preparados en pencas o una diversidad de insectos.


En la era postmoderna del siglo XXI ya hay menos hablantes Indígenas Ñhañhus del estado de Hidalgo. A nivel nacional hay 284 mil personas mayores de cinco años que hablan Ñhañhu, y de estas 115 mil se encuentran en Hidalgo, lo que representa casi el 50 por ciento del total de hablantes de esta lengua. El resto de los estados con presencia indígena Ñhañhu son Veracruz, Estado de México, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Michoacan y Guanajuato.

http://www.lenguasindigenas.mx/hnahnu-historia.html

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