Año de 1936

      Fui adscrito a la Escuela Rural de San Juan Diquivú (pueblo sobre piedra) Municipio de Tezoatlán de Segura y Luna, del mismo Distrito. Aquí los habitantes son bilingües, hablan el mixteco y el español. La escuela tenía varios años de haberse fundado con un edificio en buenas condiciones lo que había creado ya un hábito en los padres de familia de enviar a sus hijos a estudiar, pero existía la costumbre de que al llegar las lluvias, se llevaban a sus hijos para que los ayudaran a cultivar la tierra ocasionando un ausentismo constante de los niños a sus clases y los retrasaba en su aprovechamiento, Los alumnos distribuidos en primero y segundo grados a los que se agregaba un tercer grado con ocho alumnos que debía atender, La escuela era unitaria como todas las escuelas rurales, se trataba más bien de alfabetizar a la población por eso muchos niños que mostraron buen aprovechamiento no concluyeron su instrucción primaria y se incorporaron al grupo de los trabajadores del campo y otros como comerciantes en pequeño.

      Bajo estas condiciones inicié mis actividades distribuyendo el tiempo debidamente para atender a todos, lo que me reportaba buen cansancio pero también satisfacciones, Mi labor se concentró exclusivamente a la docencia sin abandonar la educación física, trabajos manuales, deportes, etc.

      Habían transcurrido tres meses de trabajo cuando recibí un citatorio oficial para asistir a los cursos de orientación que impartiría una Misión Cultural que se llevó a cabo en la población de Tezoatlán. El Jefe de la Misión Prof. Adolfo Velasco. El Inspector de la Zona, Prof. Arcadio Lozano. Por los Maestros Misioneros. Prof. Marcelino Reyes.

      Esta Misión integrada por un personal especializado en cada actividad nos dejó complacidos a todos los asistentes.

      Concepto General del Socialismo, Historia del Movimiento Obrero, Origen de las Religiones, Cooperativismo, fueron temas que reforzaron mis inquietudes amén de las de orden práctico, como pequeñas industrias, dibujo y pintura, deportes, danzas folklóricas, cantos escolares, etc. La población colaboró en todo con marcado entusiasmo y las autoridades respondieron con creces.

      Qué época tan maravillosa la de las Misiones Culturales, donde todo fue acción, intercambio social-cultural y un cabal compañerismo.

      Regresé a la comunidad para continuar mis servicios pero ya no obtuve el resultado que me había planteado en un principio, el alumnado continuó ausentándose.

      El gobierno del Estado impulsó el mejoramiento de los caminos vecinales para facilitar la comunicación entre los pueblos. Atraído por este programa, reuní a los vecinos y procedimos a ampliar y escombrar el tramo correspondiente a esta comunidad hasta llegar a sus límites geográficos con el vecino, a una distancia de sirte u ocho kilómetros, pero la falta de herramientas apropiadas y suficientes desanimó a los pobladores, decayó el interés y la suspensión de la obra.

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