Año de 1940

      Con mi adscripción a la Escuela Primaria Urbana de Juxrlahuaca, cabecera de Distrito, en calidad de maestro de grupo, cambió radicalmente mi situación porque en los años anteriores siempre fungí como Director y maestro de grupo. Esta escuela estuvo bajo la Dirección del Prof. Luis R. Acosta, de origen norteño, parece que de Durango. Profesionalmente bien preparado. Me discipliné a todas las instrucciones provenientes de su autoridad. Se me asignó el grupo de 4º. Grado con el que laboré muy a gusto, participando en los actos sociales y culturales que me fueron encomendados ya fuera con el grupo o personalmente. Durante el curso, organicé dos excursiones; una a las grutas de San Miguel Cuevas y la otra a la Laguna de Tecomaxtlahuaca, provechosos por el conocimiento geográfico, producción, comunicaciones, etc, adquiridos por los alumnos. Aceptación entusiasta de los padres de familia de este grupo.

      Lamenté mucho la muerte prematura del profesor Acosta, que según noticias no confirmadas por mí, sucedió en la ciudad de Oaxaca.

      Inserto en estas páginas un relato de tipo extraescolar, que aparenta una novela pero que en su realidad fue un peligro que me tocó vivir:
      La tribu TRIQUI habita en una región sumamente montañosa y por consiguiente siempre lluviosa y húmeda, cuyo centro se encuentra en una pequeña planicie que cruza un pequeño río y el único camino de herradura para el tránsito de la arriería en un sentido u otro.

      Esta tierra es rica en producción de café, frutas en gran variedad, ganado vacuno y porcino. Lógico es que despierte la codicia de comerciantes y políticos, para engañar y estafar a estos indígenas.

      Lograron sus propósitos, Los dividieron, Se formaron dos grupos antagónicos separados, uno en Río de Venados y el otro en Tilapa, Trataron de dirimir sus conflictos en base a sus armas pero no en grupo sino aisladamente y sin que se supiera jamás quien era el ejecutor, Una cacería misteriosa.

      Copala, que es el nombre del lugar o centro ya mencionado, existe una pequeña iglesia donde acuden a venerar sus imágenes, de modo que si bajaba un varón con fin religioso a ese lugar era cazado por el grupo contrario lo mismo que si se tratara del otro y solamente podían levantar los cadáveres las mujeres, La escuelita desapareció sin que tuviera noticias la superioridad.

      Este era el escenario, cuando recibí un oficio de la Dirección de Educación donde se me comisionaba que me trasladara a Copala a hacer la investigación relativa a la escuela y que informara a la mayor brevedad sobre el resultado.

      A sabiendas de que no era fácil ni propicio el terreno para entrar y menos en vías de investigación, con la incertidumbre, la desconfianza, el temor que sentí, me trasladé a cumplir la orden,

      Localicé al maestro de aquel lugar y previo acuerdo fijaos nuestra reunión en Agua Fría, porque ir a Copala, imposible.

      Iríamos a Tilapa, Iniciamos nuestro recorrido a caballo y al encumbrar la montaña nos encontramos con dos triquis armados, que de pronto me infundieron temor, pero al maestro le dijeron que venían en comisión a esperarnos, tomé confianza y continuamos el camino sinuoso y lodoso, Al comenzar la bajada, nos alcanzaron otros tres triquis igualmente armados, traían cohetones y quemaron dos para anunciar nuestra proximidad, Me entregaron una red llena de frutas.

      Llegamos a Tilapa tardeando el día, No había más gente que nuestros acompañantes y los niños, Enseguida se escucharon unos gritos en distintos puntos del bosque y en menos de veinte minutos nos rodearon los habitantes. Unos minutos más, se presentó el jefe de ellos; un hombre corpulento, fuerte, imponente, con su bastón adornado con listones en la parte superior, insignia de su autoridad. Me saludó con cortesía obsequiándome enseguida unas monedas de plata 0.0720.

      El maestro formó a los alumnos que me aplaudieron Les explicó en dialecto que yo era un profesor que llegaba en representación de la autoridad superior de educación para recabar una información sobre la escuela. Los saludé con la misma atención. Supe que el cambio de la escuela de Copala a Tilapa, se debió a la división existente y para la protección de los niños, además que la mayoría de la tribu se encontraba en este lugar. No había otros motivos.

      Les indiqué que la escuela continuaría funcionando en este lugar mientras reportaba yo ala superioridad el resultado de mi comisión. Levanté un acta como constancia que firmó el maestro, todos los presentes estamparon sus huellas dactilares. Documento que remití a la Dirección Federal.

      Al llegar la noche, volvieron a reunirse conmigo y el maestro y me pidieron que les permitiera tonarse una copa l lo que accedí desde luego. Me invitaron a tomar con ellos algo de esa bebida, lo que hice para complacerlos, provocándoles mucha satisfacción. Ellos continuaron libando del garrafón que pasaba de mano en mano.

      Habían improvisado mi cama bajo de unos platanales de hojas enormes y frondosas donde pasé la noche ya tranquilamente.

      Al despedirme después de un sabroso almuerzo con carne de res, me colmaron de frutas como regalo que hubo necesidad de que la trasladaran ellos mismos con bestias a mi domicilio.

      Fueron mis alumnos los beneficiados con aquellos regalos a ellos se les repartió todo.

      Lo que en un principio me atemorizó se redujo a un verdadero entusiasmo por haber convivido con aquel grupo de triquis que tantas injusticias han sufrido y aún sobreviven.

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