Año de 1943

      Recibí órdenes para trasladarme al Municipio de Tezontepec de Aldama y ocupar la escuela Rural de Tenango distante una hora de la cabecera municipal. No hubo solicitud ni motivo para este cambio, pero tan, poca objeción. Siempre pensé en la posibilidad de mejorar.

      Adscrito a la escuela primaria “VICENTE GUERRERO” de este pequeño poblado, de tierras de temporal sujetas al fenómeno natural de las lluvias que a veces aportan regulares cosechas como grandes pérdidas.

      Existe una barranca de por medio que recoge muchísima agua bronca de los cerros del pueblo vecino de Tepeitic, que riega las tierras bajas adyacentes por medio de pequeños canales que rinden buenos productos y sostienen a la comunidad. Estas son propiedades privadas.

      El ejido tiene una buena extensión, pero la mayor parte es de cerril que sirve de sostén al ganado vacuno, cabrío, caballar y otros que se reponen durante el tiempo de lluvias por que reverdece el pasto; durante el invierno sufren la más dura sequía.

      El idioma predominante entre los vecinos es el español, lo que facilitó el desempeño de mis labores. Les causó buena impresión mi llegada; les noté interés porque la escuela funcionaba lo que me pareció, propicio a mis inquietudes.

      El hospedaje y la alimentación fueron pequeños inconvenientes que resolví de acuerdo con mi economía y la buena voluntad de la familia que me los proporcionó.

      Los alumnos a mi cargo pusieron de manifiesto sus deseos por el aprendizaje en todas las actividades del programa logrando resultados positivos en cada curso escolar. Mi permanencia aquí fue de siete años.

      En el aspecto social y cultural, pero especialmente en el deportivo, obtuve el mejor resultado, porque el sector juvenil me brindó todo su apoyo. El básquetbol lo practicaron con mucho entusiasmo y disciplina. Me convertí en su improvisado entrenador por mi afición al mismo. Integré dos equipos, primera y segunda fuerzas que después de sus entrenamientos ordinarios, sostuvieron muchos encuentros con otros equipos dentro del Municipio obteniendo buenos éxitos como inesperadas derrotas, pero manteniendo siempre el espíritu deportivo.

      Los representé y animé siempre aunque no participara formalmente entre los equipos.

      Este fue mi punto de enlace con todas las comunidades del Municipio y directamente con los profesores que laboramos en cada una de ellas.

      Fueron verdaderos eventos deportivos, en cada fiesta tradicional de los pueblos en las que el público aficionada alentaba con su “porras” y griterías al equipo de su preferencia. Los basquetbolistas llegaron a ser parte indispensable en cada fiesta escolar.

      Etapa esta de grata memoria para el que lo escribe, que después de unos ocho años – ya para finalizar- se integró un equipo de selección de primera fuerza a nivel municipal, que compitió con los mejores equipos dentro del Estado. Menciono a algunos de sus elementos por sus merecimientos:

Guadalupe Ríos Vázquez   Tenango
Ángel Ríos Vázquez       Tenango
Galo Cruz                Tezontepec
Francisco Contreras      Tezontepec
Miguel Cruz              Tezontepec

      Y otros que no recuerdo.

      Pachuca, Ciudad Sahagún, Actopan, Progreso de Obregón, Tula, fueron sus campos de acción.

      Otro aspecto que me preocupó fue el mejoramiento de sus viviendas que muy lentamente se fueron transformando, dejando las de pencas y piedras por las de ladrillo, block y colado. En la actualidad se logró todo lo previsto.

      La alfabetización de los iletrados no quedó olvidada. La realicé con acendrado interés. Hombres y mujeres acudieron a esta enseñanza entre las 16 y 18 horas en días hábiles. Varios lograron buen aprovechamiento.

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