Xicuco, FIESTA INSÓLITA

      Después de una reunión donde el grupo musical amenizó hasta altas horas de la noche, los integrantes retornaban a sus casas con el cansancio realegado en sus ojos... de improviso, como surgido de la nada y a mitad del camino, apareció un elegante caballero. Les dijo que deseaba contratar sus servicios al costo que ellos indicaran. Los músicos cansados, se resistían pero el caballero no reparó en costos y los convenció.

      Jovialmente los condujo a un lugar apartado, el camino no era pedregoso y estaba bien arreglado, pero los músicos no reconocieron el lugar en la oscuridad de la noche.

      Cuando llegaron a la reunión del contratante, la fiesta cobró ánimo. Había mucha gente, todos comenzaron a bailar.

      Por horas y horas tocaron en la fiesta.

      De pronto uno de los músicos miró el piso y vió que las parejas carecían de pies; en su lugar tenían pezuñas. Subieron el rostro y se encontraron con caras burlonas y sonrisas malignas.

      De inmediato los músico rezaron a todos los santos y como por magia desapareció la fiesta. De inmediato se dieron cuenta de que se encontraban en lo alto del cerro del Xicuco, en la casa del diablo.

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