La muerte del Doctor Salgado

      La fría y húmeda mañana acariciaba Tula, sonoros repiques de campanas se escuchaban en la parroquia, el pueblo entero comenzó a congregarse en la casa del doctor, y no por su cumpleaños, ayer había fallecido en su habitación, varias diligencias se apresuraron a Tula, mucha gente inundada en llanto, a las nueve era la misa y el féretro del doctor partiría a las ocho y media, sonidos de llanto inundaban la villa, el benefactor de nuestro pueblo muerto estaba, el señor Grajales, se disponía delante del féretro que ahora guardaba para siempre los restos de quien fuera su amigo y vecino de este pequeña villa.

      Aun el pueblo recuerda las buenas obras cuando era presidente municipal, el arreglo a la presidencia, en fin todo lo que un buen doctor hizo por su pueblo.

      Corren aun las lagrimas de quien en vida fueron ayudados por el doctor, quien después de librar varias batallas con la muerte el ha perdido, pero aun así Tula lo recordara como lo que fue:

Noble hijo de esta tierra, benefactor de la generación que perteneciste, y de las que siguen, amigo inolvidable. Descanse en paz.
Villa de San José de Tula, Hgo.,
Octubre 25 de 1925

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